
4 abril. Hallamos otro cuerpo. Le arrancaron
los ojos. Tenía una apariencia asquerosa.
Semanas en descomposición. Se trataba de una mujer. Probablemente una
prostituta. Al parecer, la amarraron a
la cama, le proporcionaron varios cortes leves en cada extremidad del cuerpo. Es
el trabajo de un profesional. Puedo afirmarlo debido a los cortes limpios y
bien producidos. No me sorprendería que se hallase otro cuerpo en similares
circunstancias. Considero que se trata de una especie de ritual. Velas
alrededor de la habitación, dibujos y
excéntricas pinturas la decoraban. ¿Arte? ¿Brujería? ¿Magia negra? Sea lo que
fuese, es absurdo.
El alma, los espíritus, y toda esa banda de
fantasías, para mí no son más que un montón de elementos sacadas de cuentos de
hadas, y novelas fantásticas. ¿Qué
pretenden contando esas insensatas e inverosímiles historias a los niños?
Adornarles la vida con arcoíris. ¡Que tonterías! Los ciegan de cómo es
realmente el mundo.
Quizás mi oscuridad es más fuerte e indomable,
porque cuando niño no tuve la oportunidad de bombardearla con arcoíris. Todo
siempre fue negro. Existen personas que
lograr dominar esa oscuridad. Pues para mí, ya se volvió un aliado al cual no
puedo rechazar, de hacerlo terminaría consumiéndome y poseyéndome.
Por supuesto, que es un secreto. Debo colocar
cara de póker frente a las personas. Mimetizarme y adaptarme. Porque
seguramente nadie lo aceptaría. En este sentido me encuentro solo. Es mejor de
este modo. Los sentimientos puede ser un arma letal de doble filo. Como ser
humano, me encuentro limitado. No debo limitarme aún más creándome debilidades. La vida como un lobo solitario es más
sencilla, porque solo dependes de ti.
Evidentemente no soy único, sé que existen
muchas personas en condiciones similares. Seria egoísta decir que no las hay.
Hasta me atrevería afirmar que todos llevamos esa oscuridad dentro. Como una
caja de Pandora. Cerrada con cientos de candados. Esperando al momento para
desatarse. A lo largo de la vida encontramos un par de llaves, abrimos algunos
candados, dejando salir pequeñas partes del verdadero monstruo. Pero son solo algunas
circunstancias que nos dan las llaves necesarias para abrir por completo la
caja de desastre.
Cuando
el monstruo se libera nunca más regresa a su escondite. Hambriento y enojado.
Desata su odio. Al menos yo creo que jamás desaparecerá. Su apetito es
insaciable o tal vez yo no he sabido con que llenarlo. Quizás pase la vida
entera intentando descubrirlo, sin éxito. No lo sé. De lo único que puedo estar
seguro es de su presencia. Transformo mi vida, y mi forma de vivirla. No puedo imaginar otra forma de desenvolverme en el mundo. Lo primordial es, que permanezca oculto para que no lo atrapen.
By Meg Holmes Kuroba
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